miércoles, 8 de diciembre de 2010

Conflicto en el ciberespacio. Trío


Viñeta 1: Llamada de la Guardia Civil.

Son las seis de la tarde. Ya casi es de noche. Llueve y hace viento. Mi hija está en su cuarto, me ha dicho que haciendo los deberes. Suena el teléfono.
- Buenas tardes. Le llamamos desde la comandancia de la Guardia Civil de Alcalá de Henares. ¿El domicilio de Ainhoa Martínez?
- Sí. ¿Qué sucede?
- ¿Es usted su madre?
- Claro. ¿Me quiere decir qué ocurre?  
- Mire, señora. Hay una denuncia presentada en esta comandancia por actividades ilegales desde un ordenador conectado a internet en su domicilio. Pero eso es conveniente hablarlo personalmente. Lo mejor será que se personen ustedes en el cuartel de la Guardia Civil más cercano y soliciten hablar con el comandante del puesto. Allí les informarán detalladamente. Digan que se trata del expediente NS-456765.
- Pero... ¿Qué ha pasado? Mi hija ha venido de clase y está estudiando en su cuarto.
- Señora, en estos momentos el ordenador de su casa está conectado a una página que estamos vigilando. Lo mejor será que aclaren esto cuanto antes.
- De acuerdo, de acuerdo. Gracias por avisarnos. Adiós.
- Buenas tardes, señora.

Viñeta 2: Me entero de que mi hija usa el ordenador cuando dice que estudia.

Inmediatamente llamo a mi marido, le pido que venga a casa cuanto antes y subo a la habitación de Ainhoa. La encuentro con el ordenador encendido y en cuanto me ve entrar, cambia de página, pero no es ni hábil ni rápida y me doy cuenta de ese cambio.
- ¿Qué estabas haciendo Ainhoa?
- Nada, ama...
Su cara se está poniendo roja como un tomate.
- ¿Cómo que nada? ¿No estabas estudiando? ¿qué haces entonces con el ordenador encendido?
- ¡Es que tenía que buscar información para el trabajo que nos han mandado hacer en clase!
- ¿Y por eso has cambiado de página en el navegador cuando he entrado en tu cuarto? ¡Ahora mismo viene tu padre. Le he llamado, para que nos expliques a los dos qué es lo que estás haciendo!
- ¡Ama, pero si yo no he hecho nada!
- ¡Como que nada! Me pongo nerviosa y alzo un poco la voz. ¡Acaba de llamarnos la Guardia Civil!
Mi hija se queda totalmente sorprendida. Se oye la puerta de la calle.

Viñeta 3: Ainhoa tiene una cuenta en Tuenti.

Mi marido saluda desde la entrada.
- ¡Hola! ¿Dónde estáis? ¿Qué pasa?
- En el cuarto de la niña, Juan Luis. Ven.
Cuando entra en el cuarto lo suelto todo a borbotones y casi entre sollozos, presa de la tensión.
- ¡Han llamado de la Guardia Civil! Dicen que tenemos que ir al cuartel, que hay una denuncia por no se qué que hemos hecho con el ordenador.
- ¿Qué? Se sorprende mi marido. ¿Qué has hecho, Ainhoa?
La niña se echa a llorar y entre sollozos asegura que ella no ha hecho nada.
- ¿Y por qué nos llaman al cuartel entonces? ¡No nos mientas, Ainhoa, que somos tus padres...!
- ¡Si es que no he hecho nada...! ¡Sólo he entrado a Tuenti y le he pedido a Maialen la dirección para bajarme el último disco de Gatibu...!
Juan Luis y yo, sorprendidos, nos miramos.
- ¿Qué dices? ¿Qué es eso de Tuenti?
- Tengo una cuenta en Tuenti. Todas mis amigas la tienen y si os lo digo no me ibais a dejar, así que le pedí a Maialen que me mandase una invitación y así podemos hablar y ver nuestras fotos cuando estamos en casa.
- ¡Pero... si no tienes catorce años! ¿Qué es eso de que tienes una cuenta en Tuenti? ¡Amaia, ¿qué dice esta mocosa?
- ¡Yo no sabía nada! Cuando se va a su cuarto pienso que está estudiando y ya ves...
- ¡Vamos ahora mismo al cuartel. Tenemos que aclarar todo esto!

Viñeta 4: Sin saberlo, Tuenti es la pasarela para un delito.

El comandante de puesto es un señor serio, pero amable. Y resume rápidamente la situación:
- Miren ustedes. Desde hace varios meses venimos investigando una red de distribución de imágenes con contenidos ilegales. Las personas que se dedican a ese delito, lo hacen utilizando direcciones de acceso a internet de las que se apropian a través de sitios muy visitados, como las páginas de redes sociales. Y una de las direcciones que aparece en nuestros listados es la de su ordenador.
- ¡Pero si yo lo único que he hecho ha sido bajarme un disco de una página que me indicó mi amiga!
- Claro, y eso es un delito, porque esas canciones son propiedad privada. Pero, además, por lo que hemos podido averiguar, la IP de tu ordenador ha sido robada por unos ciberdelincuentes, quienes la han utilizado para enviar esas imágenes cada vez que estabas conectada a esa red, sin que tú te dieras cuenta. En estos momentos estamos investigando más de una docena de casos como el tuyo en toda la provincia. Y hay otros parecidos en otros lugares de España. No sé en qué acabará todo esto, lo tiene que decir el juez, pero comprenderán ustedes que se trata de cosas muy serias...

Viñeta 5: Nos damos cuenta de que no hay que prohibir, sino acompañar a nuestros hijos.

Son ya las once de la noche. Ha sido una tarde larga, muy larga. De repente, tanto Juan Luis como yo nos hemos dado cuenta de que no sabemos nada de Ainhoa. Pusimos el ordenador en su habitación pensando que era una ayuda para sus estudios y no nos dimos cuenta de que también podía usarlo para otras cosas. La verdad es que nunca hemos hablado de estos temas con ella. Pensamos que de ordenadores sabe más que nosotros, lo cual seguro que es verdad, pero de la vida, quienes sabemos más somos nosotros. De la doblez de las personas, de cómo se aprovechan de los demás quienes no tienen escrúpulos para nada. Ahora le ha tocado a internet. Pero no es que internet sea mala. Los malos son quienes aprovechan la red para robar o cometer otros delitos.
- Juan Luis, creo que debemos poner el ordenador en el salón. Así yo podré usarlo también. Seguro que Ainhoa me ayuda a utilizarlo cuando yo no sepa hacer algo. Y nosotros podremos comentar con ella lo que hace. Podemos buscar cosas juntos, como hacemos cuando vamos al monte, en las vacaciones.
- Bueno, aunque lo que importa no es dónde esté el ordenador, lo que importa es la confianza que tenga Ainhoa con nosotros para contarnos sus problemas. Nos hemos llevado un buen susto. Y creo que también Ainhoa ha aprendido la lección. Además, voy a ir a la escuela, a hablar con la Asociación de Familias. No estaría mal que se organizaran algunas charlas para informarnos a los padres de estas cosas y que nos dieran algunas orientaciones. Al fin y al cabo, cada vez hay más familias con internet en casa. Y ahora, con eso de Eskola 2.0, nuestros hijos van a usar más el ordenador. No podemos dejarlos solos, ni nosotros, ni la escuela.
- Tienes razón, Juan Luis. No se trata de comprar a los hijos ropa de marca o juguetes caros. Tenemos que estar cerca de ellos y que sepan que estamos ahí, para ayudarlos y darles consejos. Que no piensen que somos sus carceleros. Somos sus padres.